Definiciones teológicas: Premilenialismo y arrebatamiento pretribulacional
Estudio bíblico

Definiciones teológicas: Premilenialismo y arrebatamiento pretribulacional

B Brian Reynolds · 22 de Junio de 2026 · 5 min
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Premilenialismo

Es la enseñanza de que la venida de Cristo en gloria ocurrirá antes del establecimiento de su reino milenial. En otras palabras, Cristo volverá a la tierra de manera corporal antes de que comience el milenio. Las profecías del Antiguo Testamento respecto de los pactos hechos a Israel se cumplirán literalmente.

En esto radica, en gran medida, la diferencia entre la enseñanza amilenial y la premilenial [1]: ¿cómo debemos interpretar las profecías del Antiguo Testamento? ¿Deben considerarse como ya cumplidas, principalmente, de forma espiritual en la Iglesia, o deben entenderse como promesas que apuntan a un tiempo futuro, literal, de paz, justicia y gloria en la tierra, con Israel y Jerusalén como centro? Un correcto entendimiento de estas cosas impacta grandemente nuestra comprensión de la Biblia en su conjunto; por eso es importante entenderlo bien.

Como se ha dicho: «El método literal de interpretación de las Escrituras, como se ha establecido previamente, hace necesaria la venida premilenaria del Señor» [2]. Si interpretamos las promesas mileniales como simples alegorías que se refieren a algo distinto de lo que realmente dicen, ¿qué haremos entonces con la resurrección corporal del creyente o con el regreso literal de Cristo? ¿Acaso estos no son eventos reales también?

A veces se formulan argumentos contra un reino milenial literal mediante preguntas que apuntan a su factibilidad: «¿Cómo puede ser posible que Cristo reine sobre un reino concreto en la tierra? ¿Quiénes serán las personas que vivan allí? ¿Qué tipo de economía tendrá?», y muchas otras similares. No hay nada de malo en formular estas preguntas y buscar respuestas en la Biblia; sin embargo, con frecuencia tales preguntas (y otras parecidas) se usan para rechazar la posición premilenial basándose en la incredulidad: «Si no puedo entender cómo será o cómo sucederá, entonces no puede ser cierto».

Los saduceos (que no creían en la resurrección de los muertos) le preguntaron al Señor acerca de su enseñanza sobre la resurrección corporal. Le propusieron un caso hipotético en el que una mujer se había casado (legalmente) con siete hombres distintos, y concluyeron con la pregunta: “En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Pues los siete la tuvieron por mujer” (Marcos 12:23). En su mente incrédula, al espiritualizar los libros del Antiguo Testamento, pensaron que habían presentado a Cristo una pregunta indescifrable. Sin embargo, su respuesta los avergonzó: “¿No es esta la razón por la que están ustedes equivocados: que no entienden las Escrituras ni el poder de Dios?” (Marcos 12:24). Luego les citó los libros de Moisés para probar la resurrección corporal. El Señor siempre citaba el Antiguo Testamento como hechos reales e históricos y siempre esperaba su cumplimiento literal; en ese sentido, podemos decir que él era «premilenialista».

El punto aquí es que los saduceos rechazaban la idea de una resurrección física porque no podían explicar o entender cuál de los siete hombres estaría casado con la mujer; pensaron que habían dejado en «jaque mate» al Señor. Pero en realidad se trataba de incredulidad frente a la Palabra de Dios. Y lo mismo puede decirse de quienes rechazan lo que la Escritura enseña acerca del reino milenial, alegando que les parece imposible.

Si dejamos de lado las presuposiciones teológicas y simplemente leemos la Biblia sin forzar el texto, permitiendo que las palabras digan lo que pretenden decir, no tengo dudas de que todos llegaremos a una posición premilenial.

Arrebatamiento pretribulacional

Se trata de la enseñanza de que Cristo vendrá por la Iglesia antes del periodo conocido como la gran tribulación.

El apóstol Pablo alentó a los tesalonicenses con estas palabras: “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre” (1 Tesalonicenses 4:17).

Pablo les había dicho que quienes habían muerto en Cristo volverían con él en el momento de su venida en gloria (1 Tesalonicenses 3:13; 4:14). Pero ¿cómo podía ser esto posible para quienes ya habían muerto? Su respuesta fue que se trataba de “palabra del Señor”. Cuando dijo “en palabra del Señor”, no se refería a alguna profecía del Antiguo Testamento ni a otra porción de la Escritura; más bien, estaba por entregar una revelación especial que el propio Señor le había dado para responder esta pregunta en particular.

Esta “palabra” reveló que habría un «arrebatamiento» de los creyentes muertos y vivos. Pablo despliega esta revelación en los versículos 15 a 17, explicando que los creyentes muertos serán resucitados antes que los creyentes vivos; estos últimos no “precederán” a los que durmieron, pues el Señor mismo descenderá del cielo y “los muertos en Cristo resucitarán primero”. Entonces, los que estemos vivos y hayamos quedado seremos “arrebatados” junto con ellos, “y así estaremos con el Señor siempre ”.

Pablo describe la venida del Señor por sus santos (tanto muertos como vivos) con el término “arrebatados”, de donde proviene la palabra «arrebatamiento» [3]. Significa «arrancar» o «agarrar repentinamente», con la idea de que hay fuerza involucrada. El Señor Jesús nos arrancará repentina y poderosamente de este mundo. Así, esta revelación dada a Pablo muestra que Jesús vendrá primero por la Iglesia, para que luego podamos venir con él cuando se manifieste en gloria.

[1] Hay una posición minoritaria dentro del premilenialismo denominada «premilenialismo histórico». Es una visión premilenial que no hace distinción entre Israel y la Iglesia. Se le llama «histórico» porque muchos de los primeros padres de la Iglesia, como Ireneo, Policarpo, Justino Mártir y Papías, parecen haber sostenido esta perspectiva (véase Wikipedia). Sin embargo, el premilenialismo dispensacional es, con mucho, la perspectiva mayoritaria entre los cristianos premilenialistas de nuestra época.

[2] Dwight J. Pentecost, Eventos del Porvenir, p. 266, Editorial Vida, 1984.

[3] La palabra griega es harpazo. Significa «arrancar», «arrancar y secuestrar», «capturar». Se utiliza 13 veces en el Nuevo Testamento y en diferentes contextos; véase Juan 10:12, 28, 29; Hechos 8:39; 2 Corintios 12:4. También se utiliza en Apocalipsis 12:5, donde se describe la ascensión de Cristo (y, místicamente, la de su cuerpo en el arrebatamiento de la Iglesia), pasando inmediatamente de la ascensión a la gran tribulación, por encima de la época de la Iglesia (el misterio).

 

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