Confortar el corazón del Señor
Vida Cristiana

Confortar el corazón del Señor

R Ricardo Vasconcelo · 30 de Diciembre de 2025 · 5 min
Letra:

Cuando David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas de Rabá, de los hijos de Amnón, Maquir hijo de Amiel de Lodebar, y Barzilai el galaadita de Rogelim, trajeron camas, copas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, semillas tostadas, miel, cuajada, ovejas y queso de vaca, para que comieran David y el pueblo que estaba con él. Decían: El pueblo está hambriento, cansado y sediento en el desierto” (2 S. 17:27-29).


El rey David se encontraba en Mahanaim, el lugar al cual huyó de su hijo Absalón, quien se sublevó contra él (véase 2 S. 15). Fue allí donde algunas personas se acercaron para traer provisiones para él y para el pueblo. De este relato podemos extraer lecciones para nuestra instrucción espiritual.


David estaba en el exilio, rechazado y perseguido. En esto, es figura del Señor Jesucristo, quien sigue siendo rechazado por el mundo. El mundo lo persigue al perseguir su testimonio (véase Hch. 9:2). Absalón, por su parte, es figura del adversario, Satanás, quien es el “príncipe de este mundo” y el “dios de este siglo”.

Estos tres hombres tenían sus propias limitaciones:



¡Cuán precioso es ver a estos tres hombres, cada uno con sus limitaciones y virtudes, arriesgar sus propias vidas para confortar el corazón de David y del pueblo que estaba con él! A diferencia de los hijos de Rubén en los tiempos de los jueces, ellos no se quedaron solo en “resoluciones de corazón” (Jue. 5:15), sino que dieron el paso de fe para suplir las necesidades que habían visto. Dijeron en su corazón: “El pueblo está hambriento, cansado y sediento en el desierto” —y actuaron.


En el tiempo actual, nosotros también vivimos un tiempo de rechazo del mundo al testimonio de Jesús. Estos hombres quizás eran desconocidos para las filas de Absalón, pues sus limitaciones los hacían “inútiles” para sus malvados propósitos. De la misma manera, los cristianos son desconocidos para este mundo: “Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él” (1 Jn. 3:1b). Nuestra esperanza está en los cielos —no en esta tierra—, desde donde esperamos a un Salvador, nuestro Señor Jesucristo (véase Fil. 3:20).


¿Qué hacemos nosotros para confortar el corazón del Señor y suplir las necesidades de su pueblo? Dios permita que no nos quedemos en simples “resoluciones de corazón”, sino que vayamos a cubrir aquellos campos donde vemos las necesidades, tal como hicieron estos hombres.





Al igual que estos hombres, seamos buenos administradores de los bienes que Dios nos ha confiado, ya sean materiales o inmateriales. Sin importar si somos jóvenes o de edad avanzada, ¡seamos útiles para dar alegría a nuestro Señor y suplir las necesidades de su pueblo!

Confortar el corazón del Señor
— / —
Generando imagen…
📖
Instalar Granos de Vida Accede sin internet · Como una app nativa