Preguntas y respuestas, revista The Bible Monthly
X.—A veces, durante la reunión para el partimiento del pan, un pasaje de la Escritura o un himno viene a mi mente con gran fuerza. ¿Cómo puedo saber si debo leer el pasaje en voz alta o anunciar el himno?
Su pregunta es sabia. Evidentemente, su inquietud es discernir “el tiempo de callar” y “el tiempo de hablar” en la asamblea. Sin embargo, no quisiéramos establecer una regla. El Espíritu Santo, en la asamblea, provee una «palabra» que no puede programarse ni imponerse, sino que la da “como él quiere”. Si usted busca sinceramente su dirección, él no le fallará. No actúe según la carne en una “santa convocación”.
Recuerde que no puede, ni debe, actuar precipitadamente para «apresurar» al Espíritu. Por tanto, no obre con prisa: espere pacientemente en él. Si honra su soberanía, él le mostrará con claridad cuándo debe abrir su boca. Y, después, cuando la cierre, será evidente para todos los presentes que lo que usted expresó provenía de Dios, y no era simplemente un impulso propio.
He aquí una o dos reflexiones que pueden ayudarlo en este tema tan importante: